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Comentario invitado

La tercera extracción: datos soberanos, energía y nuestro futuro

Joserra Concha · Original publicado en LinkedIn · Diciembre 2025

La tercera extracción: datos soberanos, energía y nuestro futuro
Artículo de Joserra Concha publicado originalmente en LinkedIn en diciembre de 2025. Lo republico aquí con atribución completa: encuadra con claridad el paso de la economía del clic a la economía de la soberanía digital — un debate que tendrá que ocupar a empresarios, trabajadores y gestores de lo público.

1 · La ilusión de la gratuidad

Durante años, los usuarios vivimos en una ilusión: creíamos que los servicios digitales eran gratuitos. Redes sociales, buscadores, correo electrónico, mapas, almacenamiento… todo sin pagar. Pero esa gratuidad era un espejismo.

El Parlamento Europeo reconoció tras Cambridge Analytica (2018) que la explotación de datos permitió dirigir propaganda política personalizada con capacidad para alterar procesos democráticos. El Reglamento UE 2024/900 sobre publicidad política afirma que la segmentación basada en datos personales puede manipular a los ciudadanos, y exige transparencia estricta.

Esa fue la primera gran explotación masiva de datos a escala global. Y funcionó porque los usuarios éramos ingenuos y la regulación brillaba por su ausencia.

2 · Soberanía digital

Hoy la IA se queda sin datos gratuitos. Inicialmente se nutría de la web abierta (Common Crawl). Ahora la polémica está en las demandas que reciben las Big Tech por utilizar datos protegidos: en marzo de 2025, las principales asociaciones editoriales y de autores de Francia presentaron demanda contra Meta por uso a gran escala de contenido protegido para entrenar IA.

En esta tercera extracción ya no hay ingenuidad. Los propietarios del conocimiento no son millones de usuarios aislados, sino gobiernos, universidades, centros tecnológicos, medios, editoriales, científicos, ecosistemas enteros de innovación. Si las Big Tech entrenan sus modelos con el conocimiento de un país, ese país pierde ventaja estratégica.

La IA moderna persigue conocimiento estratégico:

Datos geoespaciales, censos, datos sanitarios, inventarios logísticos, patrones de consumo, estadísticas industriales, datos educativos, modelos de transporte, información energética. ¿Estamos dispuestos a regalar esta información para tener que recomprársela después a las multinacionales?

Europa intenta colocar el dogal a la bestia:

3 · Soberanía energética digital

Para alimentar esta economía del conocimiento, las Big Tech necesitan centros de datos que consumen agua para refrigeración, electricidad equiparable a ciudades enteras, superficie en suelo industrial, subestaciones, exenciones fiscales y permisos ambientales.

La paradoja es evidente: los países aportan territorio, energía, agua y regulación… pero el valor agregado se lo llevan las Big Tech. Un centro de datos de IA puede consumir lo mismo que una ciudad de 80.000 habitantes (IEA). La demanda energética global de la IA se incrementará entre un 150% y un 400% según proyecciones de la IEA.

Por eso empieza a hablarse de soberanía energética digital: si los territorios que soportan los costes no participan en el valor, se produce un desequilibrio económico y social.

4 · Más productividad y menos contribuyentes

Los modelos de IA aumentarán la productividad empresarial pero reducirán la necesidad de mano de obra en muchos sectores. Menos empleo cualificado → menos cotizaciones → menor recaudación → menos servicios públicos. Mientras tanto: más energía consumida, más presión sobre infraestructuras locales, más beneficios que se van fuera, más dependencia tecnológica.

5 · La nueva pregunta estratégica

En la primera ola del capitalismo digital, la pregunta era: ¿Cuánto valor generas si te conectas a la red?

Hoy la pregunta ha cambiado:

¿Cuánto valor pierdes si entregas tus datos, tu energía y tu conocimiento sin gobernanza?

Porque ahora el juego ya no va de usuario, va de país. Va de ecosistemas productivos. Va de territorio. Va de resiliencia. Va de futuro.

Conclusión

Estamos en plena transición: del dato personal al conocimiento estratégico, de la economía del clic a la economía de la soberanía digital, de la ilusión del software gratuito al coste real de la infraestructura, de la explotación del usuario a la disputa por los recursos de países enteros.

La gran pregunta del futuro no será cuánta IA tenemos, sino: ¿quién controla el conocimiento, la energía y los datos que alimentan nuestro modelo?

Texto original: Joserra Concha, “La tercera extracción: datos soberanos, energía y nuestro futuro”, LinkedIn (23/12/2025).